martes, 30 de noviembre de 2010

REFLEXIONEMOS CON UN TESTIMONIO REAL


 Todo lo que una persona puede perder por este vicio, que en muchos casos no le hacemos caso y como es que esta enfermedad no deja que los que la padecen se den cuenta de lo que estan arriesgando.



Prevenir antes que lamentar

 ¿TIENE SOLUCIÓN LA ADICCIÓN AL JUEGO?

El juego patológico tiene solución, aunque hay que admitir que no es fácil porque el tratamiento tiene que alcanzar muchas esferas de la vida de la persona y esta es una enfermedad en la que hay que estar controlándose durante toda la vida. Los tratamientos pueden ser en grupo o individuales. En ocasiones, la persona afectada puede tener que tomar algún medicamento y, en otras, será un tratamiento sólo psicológico.

Lo que debemos tener en cuenta es que el hecho de que la persona con el problema pida ayuda es un enorme paso hacia su curación. En ese momento necesitará todo el ánimo y apoyo que su familia y amigos le puedan dar. Este ánimo y apoyo pasan por acompañarle a las sesiones de terapia, alabar sus progresos y, lo que es muy importante, no hacer caso de sus recaídas (para no apoyar la idea de que su problema no tiene solución). Si usted es un familiar o amigo de un jugador patológico, no dude en preguntar al profesional que esté tratando al enfermo sobre qué puede hacer usted para ayudarle. Sobre todo pregúntele qué es lo que no debe hacer.

RECUERDA QUE TU APOYO ES LO MÁS IMPORTANTE PARA EL TRATAMIENTO DE UN AMIGO O DE UN FAMILIAR LUDÓPATA.  TÚ PUEDES CAER EN ESTA SITUACIÓN Y SI HOY  AYUDAS, DEBES DE SABER QUE MAÑANA TE AYUDARÁN.



Las consecuencias de este trastorno son diversas y afectan al ámbito personal, familiar, profesional y social.

En el ámbito personal parecen obvios los graves problemas económicos a los que se pueden llegar a enfrentar un jugador patológico y su familia. Cuando los jugadores son hombres, una vez agotados sus propios ingresos, suelen intentar buscar dinero fuera de la familia, mientras que las mujeres suelen pedir prestado el dinero a familiares. Por otro lado, pueden aparecer otra serie de adicciones como alcoholismo o tabaquismo.



El jugador patológico puede cambiar su forma de ser: desarrollar una depresión (con más frecuencia en mujeres que en hombres) o altos niveles de nerviosismo, tensión y agresividad. El jugador patológico puede tener pensamientos de inutilidad, de culpabilidad, de que no vale para nada y de que lo único que hace es crearse problemas él y a los que le rodean. En ocasiones aparecen problemas como dolores de cabeza, molestias en el estómago y dificultades para conciliar el sueño.

En el ámbito familiar más cercano, cónyuge e hijos, se irá desarrollando una gran tensión. En las parejas en las que la jugadora patológica es ella, la ruptura de la pareja suele ser la consecuencia más frecuente. En los matrimonios en los que él es el ludópata, la esposa puede manifestar depresiones y dificultades de comunicación. En un principio suelen negar el problema que, más tarde, le genera una gran tensión para, al final, desesperarse. Los hijos de jugadores patológicos suelen sufrir las consecuencias de falta de cariño, continuas peleas en el hogar, ser el blanco de la irritabilidad de sus padres, etc. En un futuro ellos serán un conjunto de personas con mayores probabilidades de tener problemas en el colegio o instituto, desarrollar conductas adictivas, depresiones, ansiedad, etc.

Cuando en una familia es el hijo el que tiene el problema de ser un jugador patológico, los padres no suelen saber qué hacer y, a menudo, cubren las deudas del hijo a cambio de promesas de que no va a volver a suceder.Probablemente sus familiares, amigos y conocidos se alejarán de él, tanto porque ha cambiado su forma de ser, como porque les está pidiendo dinero continuamente.
Esto provocará que el jugador patológico se quede cada vez más solo.
En el trabajo se puede llegar al despido, bien porque se llegue tarde a trabajar, por ejemplo, porque se ha quedado jugando en el bar donde ha bajado a desayunar, o porque cometa robos a compañeros de trabajo o de la caja, si tiene acceso a dinero en efectivo.También pueden producirse consecuencias de tipo penal, si se llega al extremo de cometer delitos como medio para obtener dinero.

¿CÓMO PUEDO EVITARLO?

La forma de evitar que una persona desarrolle un comportamiento de pérdida de control ante los juegos de azar con apuestas económicas es educándola, previniendo y, en el caso de que empiece, recibiendo tratamiento cuanto antes.

Como en cualquier conducta con implicaciones adictivas, lo mejor sería no empezar nunca a jugar. Son muy importantes los mensajes que los hijos reciben de sus padres sobre el juego. Si  oyen constantemente decir que ganar un gran premio podría resolver todos nuestros problemas económicos, podemos estar, sin quererlo, fomentando una futura conducta de dependencia del juego.

Es importante que los niños perciban en sus padres una conducta de rechazo al juego o, en su defecto, que sepan que con los juegos de azar siempre se pierde más de lo que se gana. Debemos estar atentos a frases como "si gano todos me van a admirar", "soy mejor porque he ganado", etc. el niño debe entender que él sigue siendo el mismo antes de ganar y después de ganar y que más que admirarle por ganar, sus amigos deberían admirarle por como ha ganado, es decir, porque ha sido un buen compañero, porque se ha esforzado más y se ha preparado mejor.



Si es usted el que tiene la más mínima sospecha de que jugar apostando le gusta, déjelo totalmente antes de que se convierta en un problema. No dude en consultar a un psicólogo sobre esa inclinación y recuerde que cuanto antes lo haga, mejor.Si usted es un familiar o amigo de un posible jugador patológico, no le apoye en su afición por el juego. Cubrir sus deudas podría significar que no aprenda a asumir las consecuencias de jugar y sólo hará que el problema sea cada vez mayor. Las madres que cubren el problema de sus hijos en vez de afrontarlo, lejos de ayudarle, están empeorando la situación. Anímeles a que acudan a pedir ayuda, insistan en que el problema tiene solución. Vaya usted mismo a consultar a un profesional sobre qué puede hacer para ofrecer una ayuda eficaz a ese jugador o para influir sobre él para que dé el gran paso de reconocer el problema, pedir ayuda y solucionarlo.

CONSECUENCIAS

     Estas personas han caído en el vicio del juego, el cual a veces dejan todo por ir a jugar; es difícil hablar con un ludópata que deje el juego, pero no imposible. 
     Por ejemplo se muestra algunos casos en que se puede manifestar los problemas a causa del juego: 
  •     En el ámbito personal, la persona presenta tristeza, ansiedad, depresión, irritabilidad, además, miente para ocultar su problema; su estado de ánimo cambia, está triste, ansioso, solo se encuentra bien cuando se encuentra jugando. Por otro lado en el plano económico se encuentran las deudas ocasionadas por el juego. Así mismo en la situación laboral y escolar disminuye su rendimiento en el trabajo, desmotivación, faltas injustificadas, lo que puede propiciara el abandono del trabajo o estudios. También en el entorno social hay disminución de las actividades, pérdida de relaciones significativas entre otras. 

 

  •       En el ámbito familiar, los más cercanos (cónyuges e hijos), se irá desarrollando una gran tensión ya que tienen que soportar la ira y la adicción del ludópata. En las parejas suele suceder la ruptura definitiva de noviazgo a consecuencia del juego o ambición. Dentro de los matrimonios se puede manifestar depresiones y dificultades de comunicación. Así también los hijos de jugadores patológicos suelen sufrir las consecuencias de falta de cariño, continuas peleas en el hogar, ser el blanco de la irritabilidad de sus padres, etc. En un futuro ellos serán un conjunto de personas con mayores probabilidades de tener problemas.


  •  Posible vinculación con actividades ilegales para poder jugar, o bien para intentar saldar las deudas contraídas con amigos, familiares entidades financieras; entre otras.
  •  La adicción por el juego genera conductas anormales difíciles de explicar como perder el control por el juego, entre otras.
 Las personas no deben caer en el vicio de los juegos que creen que ganarán todo el tiempo porque  no es así, también lo pueden perder todo.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Enfermedad mental


Concepto y características de la ludopatía

Es una enfermedad mental psicológica, que consiste en la afición desmedida y descontrolada por los juegos de azar y las máquinas tragamonedas, que produce en los afectados, dependencia por el juego.

Los estudiosos la definen diciendo que es toda actividad libre separada, incierta, improductiva, reglamentada y ficticia par la persona que practica el juego. Otros entienden que la ludopatía es una actividad a la que el jugador se entrega libremente, sin obligación, con el pretexto de distraerse, que no produce nuevos bienes materiales al jugador, a lo que sumo los cambia de propietario, perdedor al ganador-generalmente los propietarios de los casinos o casas de juego donde se permiten los juegos de azar (cartas, dados, ruleta, carrera de caballos, bingos, tragamonedas).

Los jugadores se dan cuenta de la falta de seriedad de tal actividad y de su aparente intrascendencia, quedando siempre un cierto ámbito de incertidumbre en su desarrollo, por el manejo o control previo de los tragamonedas o por la suerte, situación que los impulsa a continuar jugando en cuanta ocasión se les presente, sin reparar en el daño económico y social que los afectará a ellos y a sus familias.

Se conocen varios casos de jugadores ludópatas que se han arruinado o perdido considerables sumas de dinero, en grave desmedro de sus familiares, lo que constituye un serio problema social.

También se observa en las familias que algunos de sus integrantes, a veces los cónyuges e hijos, se dedican al juego de cartas confiados en la suerte y la tradición familiar. Las sesiones de juego se prolongan más de ocho horas por día, y juegan todos los días de la semana, sin importarles los problemas que se presentan a diario en el seno familiar. Es decir, se convierten en auténticos viciosos del juego de cartas, causando conflictos y controversias que atentan contra la paz y unión en los hogares, además de contaminarse con el humo de cigarrillos que se fuman en casinos y salas de juego, que los hace “fumadores pasivos”, atentando de esta manera contra su salud por los conocidos efectos nocivos del tabaco en el organismo humano.

NO ARRIESGUES TU FELICIDAD

 LUDOPATÍA

Casi todos en algún momento han estado expuestos a algún juego de azar o han participado en una apuesta. Dos tercios de la población adulta en el mundo participan de alguna forma en este tipo de juego, es el gusto que las personas tienen por este tipo de juegos al azar, el gran problema esta cuando este pasatiempo, se vuelve en una enfermedad adictiva, la cual no deja que la persona que la padece se dé cuenta que tiene la enfermedad.
En la actualidad el número de personas adictivas al juego ha aumentado significativamente, ya no sólo son ludópatas los adultos, sino también los jóvenes, adolescentes y hasta los niños, lo cual ha generado que las consecuencias de esta enfermedad tengan un mayor porcentaje de probabilidad a crecer. ¿Dónde está la línea que separa a un jugador social de uno patológico? ¿Por qué es tan difícil reconocer esta enfermedad por la sociedad y por el propio enfermo? Es importante responder estas dudas y mostrar la existencia de esta forma de adicción.
Muchas personas han llegado a perderlo todo, dinero, familia, trabajo, relaciones, por la culpa de su dependencia del juego. Para estos enfermos, el juego es una obsesión que puede considerarse como un descontrol de los impulsos. Por eso, es necesario dar a conocer las características de la ludopatía y todo lo que encierra esta enfermedad. Y nada mejor, que dando a conocer a la población todo sobre este tema de interés, el cual ayudará a que muchas personas detecten y solucionen un conflicto que muchas veces se mantiene oculto bajo el cartel del “Mal hábito”.

                                                                                                           Las Autoras